viernes, 27 de abril de 2018

A propósito de "Los Hombros de América"


“No sé si me olvidarás
o si es amor este miedo,
yo solo sé que te vas,
yo solo sé que me quedo”.
Andrés Eloy Blanco

Revisando los libros, actas constitutivas y estatutos sociales de la Fundación de Los Artista por la Vida, institución civil y privada de nobles propósitos y sin afán de lucro, caigo en cuenta que Fausto Verdial aparece entre sus miembros fundadores, porque igual en eso el escritor, actor y dramaturgo hizo cosas buenas en Venezuela, su otro país que tomó propio y nos honró con ello.

Nunca tendré autoridad moral para reprochar al que se va del país argumentando la grave e inocultable pesadilla que ya lleva diecinueve tortuoso años haciéndonos la vida de cuadritos, imponiendo esta inmerecida pena que hoy padecemos en Venezuela, así como tampoco al que se queda –pudiendo o no irse- con la convicción de poder hacer algo desde este suelo.

Llamar cobarde al que se va, o pendejo al que se queda, no es solo simple cicatería o sencillez de criterio, es una barbaridad deleznable, una injusta apreciación del contenido y la significación de tamaña decisión; es además, una evidente señal de enanismo intelectual, propio del que ve todo en un cuadrito y no precisamente de los tantos que componen la obra del maestro Carlos Cruz-Diez que se exhibe en un pasillo del aeropuerto de Maiquetía.

Se trata de defender el derecho de los que quieren irse, y desde luego –como se ha dicho- de los que deciden quedarse. Porque eso es la libertad, albedrío, en eso consiste el arbitrio de cada quien en ejercicio de las libertades públicas, a pesar del desgobierno que se empeña en coartarlo a cada rato, sin miramientos y teniendo en mala hora entre sus garras, todo el andamiaje del poder del Estado.

Por eso me preocupa que no seamos capaces de darnos cuenta del despeñadero por el que va el país, cuesta abajo en su rodada, como llora el tango. Incapaces de ponernos de acuerdo en un tema tan fundamental como este –ya no una percepción- sino un hecho triste, una terrible realidad, un desolado infierno que nos dejó aquel milico golpista, hoy en manos del gobernante que dice ser su hijo, y de su equipo ineficiente que no han podido dar hasta ahora ni una señal de rectificación.

Por el contrario, continúan las amenazas a los medios y a todo aquel que piense distinto, el populismo que da casa por mangos, regala carros en plena autopista, y el señor Maduro se ufana de ser un buen conductor de autobuses. No denuesto el oficio de chofer, no. Nos hemos referido al uso grosero y recurrente de esa práctica populista para consolidar esa otra metáfora de la pobreza que es el chavismo.

A veces o muchas lucimos polarizados en el asunto, en eso estamos,  porque a eso nos ha llevado el lenguaje incendiario del chavismo, y desde luego, hemos caído en esa trampa, en esa odiosa estrategia.

A los que hoy profesan esa tesis delirante como forma de gobierno, les ha funcionado poner a pelear a la oposición democrática venezolana; dividirla es su propósito y sobre todo en época electoral –y no me refiero a la farsa del venidero 20 de mayo, que quede claro-   cuando saben que desde hace rato ya no son mayoría, que el país necesita y clama un cambio, que Venezuela merece ser gobernada por otra gente comprometida con su futuro, empeñada en corregir errores y subsanar las omisiones en que ha incurrido esa cosa aposentada hoy en Miraflores.

Volviendo al título de esta nota, y miren que no soy crítico teatral, sin embargo ello no obsta para exaltar los méritos de la obra que ahora vuelve a montar el Grupo Actoral 80, los cuales se ven acrecentados por el excelente elenco en escena, la dirección y producción que no pierden detalle alguno, pues a ello nos tiene acostumbrados el equipo que dirige mi dilecto amigo Héctor Manrique.

Rescato el tema central de la puesta en escena: la migración en tiempos de guerra, la búsqueda de nuevos horizontes cuando en la propia tierra no se avizora ninguno, y en muchos casos –en la mayoría- la gente que osa pasar de un continente a otro con apenas lo puesto encima y alguna mochila llena de sueños, si eso es posible.

En clave de humor se nos cuenta el drama de españoles venidos a esta Tierra de Gracia, y luego de ocurrida la caída del tirano de allá (España), pensaron en la posibilidad de volver. Ese mismo de encuentra similitud con la hora aciaga que hoy vivimos.

No cuento más porque lo necesario y conveniente es que vayan y disfruten, las risas están aseguradas y quizá una lágrima llueva de vuestros ojos.

Esa misma situación dilemática que nos ha llevado a no entender que para ser libres, expresar o decidir con albedrío nuestra vida personal, familiar o social, debemos respetar al otro, no solo en la participación en los asuntos públicos, sino también y necesariamente, aceptarnos en nuestra privacidad y defenderla.

Debemos echar a un lado, desestimar cualquier intento de presión, no aceptarla de nadie que pretenda imponernos algo que no queramos, o aquello con lo que no estemos de acuerdo. Ningún hombre puede ser dueño de otro, decía Epicteto.

Por cierto, es probable que mis hijos se vayan, mis ojos lluevan y deba prepararme para el regreso. A veces quedarse es ir muy lejos.

Castigos innecesarios: atacar al que se va, criticar al que se queda.

Jesús Peñalver


martes, 25 de abril de 2017

Respuesta a Rubén Blades.

Has escrito sobre Venezuela, sintiéndote obligado a ello como ser humano que eres y alguna preocupación debe acompañarte.  En realidad te lo agradezco, porque no es la primera vez que lo haces y en líneas generales (que no militares) he coincidido con tus apreciaciones.

Te he admirado y no creo que eso cambie. Eso espero.  Y ello ha sido así desde tu aparición en escena, el beso que en gratitud diste al grande Ismael Rivera por el apoyo que te brindó en la Gran Manzana en tiempos de tu estancia ilegal en el imperio, tu disco “Metiendo mano”, tu condición de abogado, la referencia constante en tus sones a Venezuela y a venezolanos conocidos como Aparicio, Tony Armas, la “Diosa” María Lionza, El Libertador, hasta tengo entendido que has tarareado notas de nuestro Himno Nacional.

Pensé que con tu partido Papa Egoró llegarías a tu destino político, a la posición deseada de gobierno en tu querida patria, Panamá, país hermano absolutamente vinculado a la gesta libertadora de nuestro Simón. Entiendo que tu paso por el Ministerio de Turismo panameño fue positivo.

Y para más señas, tu concierto junto a Willie Colón, por allá en el año 81 del siglo pasado, en el estadio Venezuela en mi Barcelonatal (Anzoátegui, Venezuela). De modo que sé de tu pasado artístico algo y de tu vida suficientemente difundida por distintos medios.

De tu escrito intitulado “Sobre los recientes sucesos en Venezuela”, me detendré –en primer lugar- en el párrafo que a la letra dice:
“La Oposición debe confirmarle al país que sus intenciones no son las de volver al anterior y superado estado de cosas, con el simple propósito de aprovecharse del poder”.

En este sentido quiero que sepas, que la oposición democrática venezolana, se halla reunida en la Mesa de la Unidad, MUD por sus siglas,  instancia política que reúne a los partidos legalmente establecidos y recientemente re-validados por imposición oficial y otros grupos de ciudadanos interesados,  no solo en lo electoral, que es más que válido en un sistema democrático, sino también en promover y presentar alternativas  en distintas ocasiones y en disímiles procedimientos, para darle a la sufrida Venezuela una salida pacífica, constitucional, electoral y democrática.

Prueba de ello fue la victoria del pasado diciembre de 2015, cuando por abrumadora mayoría la oposición se hizo de un extraordinario triunfo, que ahora se ha visto mediatizada por la acción y los abusos de la barbarie chavista empoderada, que no solo se niega a aceptar el severo revés, sino que entorpece con triquiñuelas y trapisondas el ejercicio de las atribuciones que por las Constitución y por ley, tiene asignadas la Asamblea Nacional de mi país.

De modo que la oposición pudo –quedó demostrado- llegar con su mensaje al electorado y hacerse en buena lid de la mayoría de las curules asamblearias. Dicho sea de paso, si de aprovecharse del poder se trata, al punto de cometer delito contra el patrimonio nacional, las libertades públicas e individuales y la propiedad privada, el gobierno chavista exhibe un record groseramente halagador, que hasta connotados funcionarios y allegados, aparecen muy orondos en los célebres “Pánama Papers”.

Poeta Blades, el hombre moderado es el verdadero dueño de sí mismo y el más apto para evitar que las pasiones se impongan sobre la razón. No  se requiere de mucho talento o filosofía para comprender cuando un hombre es falso o hipócrita, y Venezuela, desgraciadamente, ha sabido desenmascarar a muchos de sus líderes,  que infieles a sus promesas, sólo han vivido su egoísmo.  

Y el otro párrafo de tus notas que me ha llamado la atención, es el que sigue:
“Con igual respeto, solicitamos a los políticos de la oposición partidista que actúen con la debida responsabilidad cívica y humana, que no originen actos de violencia y que resistan la tentación de llegar al poder a cualquier costo. La polarización que hoy existe solo sería continuada y sustentada”.

Pues bien, insisto, la oposición ha venido dando tumbos en la dirección correcta, como dice un apreciado historiador venezolano, y en eso no ha sido fácil el recorrido. El camino andado y el que falta lucen procelosos, porque en Venezuela no se gobierna, se manda. He allí el resultado siniestro, las desgraciadas consecuencias de haber elegido a un desquiciado milico golpista, mediocre, resentido y delirante, que en mala hora no solo sembró el odio social, sino que también encarnó la suma de todos los defectos del venezolano.

Para que esa siniestra realidad no siga, la Oposición de mi país ha venido actuando en forma cívica, civil y civilista, con empeño y responsabilidad, y desde luego, con firme convicción humanista. Ha sido el des-gobierno que se ha negado –entre otras atrocidades cometidas- a dar apertura a un canal humanitario que permita la entrada al país de alimentos y medicinas. El mismo que mantiene presos políticos, desconoce a la Asamblea, se niega a convocar a elecciones, todo lo cual con fundamento en un tribunal supremo de justicia y una fuerzas armadas a su servicio. (minúsculas ex profeso).

No es la Oposición de mi país que convoca ni promueve la violencia. Basta ver el lenguaje incendiario que  proviene del poder, plagado de ideas explosivas y planes diabólicos. ¿Acaso desconoces que el ch …abismo que desgobierna en mi país ha armado a los mal llamados colectivos?  Estos no son otra cosa que grupos de exterminio, bandas hamponiles, asociaciones para delinquir, desalmadas y con impunidad garantizada.

La Oposición de mi país ha promovido elecciones, referendo revocatorio, enmienda constitucional, es decir, toda fórmula constitucional existente. Eso no es delito, de manera que no se trata de “llegar al poder a cualquier costo”. Son vías previstas en el ordenamiento jurídico venezolano, no solo para un cambio de gobierno en paz y en libertad, sino para darle  al país un giro en su conducción política, social y económica.

No exculparé a la Oposición de mi país de la polarización que señalas en tu escrito, pero es evidente que la mayor culpa, la responsabilidad y el dolo  (mala intención) la lleva el ch …abismo que quiere gobernar a todo trance.
Hoy mi país es una gran sala con muchas esperanzas, y a ti te doy las gracias por expresarte en la frase “ por el bien de todos los venezolanos y el futuro de ese noble país, esperamos que esa voluntad se produzca”.

Hay que continuar civilizando la política como todas las actividades humanas, como el deporte, el amor o la cortesía. Y por mi parte, confío plenamente en la Mesa de la Unidad Democrática de mi país, desde su nacimiento.

De Venezuela para Panamá, y a ti, nuestro respetuoso afecto.  Y como tú bien dices: “la patria no la definen los que suprimen a un pueblo”.

Jesús Peñalver


domingo, 8 de enero de 2017

Dr. Octavio Lepage, In Memoriam.



Habían hablado los diputados Julio Borges, presidente de la AN y Antonio Ecarri, diputado adeco que habló en nombre del Partido del Pueblo. Aquel fue breve, muy institucional y respetuoso. Este –Ecarri – dominó la escena con toda una pieza oratoria, que incluía semblanza y mensaje de alto contenido político en hora de angustia que vive el país.
Correspondió luego al doctor Carlos Canache Mata, experto de la palabra, también con mucho kilometraje parlamentario. Sin duda,  otro digno venezolano pronunciando las palabras del adiós a su amigo, hermano y compañero. Por cierto, al terminar el acto y saludarnos, el doctor Canache recordó a su amigo Don Adriano Muñoz Cabello y volvió a recordar que él –Canache Mata- es padrino de las cuatro hijas de Don Adriano.
"No han cesado las llamadas de pésame, porque efectivamente se me ha muerto un hermano", dijo Carlos Canache Mata en uno de los pasajes de su discurso.
La exequias o Capilla Ardiente fue en el antiguo Senado del extinto Congreso, porque el inefable gobierno –continuación de aquella cosa que instauró el golpista -  se opuso a que fuera en el Salón Elíptico de la AN.
Qué duda cabe, oponerse a que las exequias del dr. Lepage se realizasen en el Salón Elíptico de la AN, es otra de las tantas miserias humanas del ch ...abismo.
Si bien corresponde al Poder Ejecutivo el control del Salón Elíptico y poseer la llave del cofre que guarda el Acta de la Independencia, qué razón pudo haber mediado para que se le negasen los honores de ese solemne espacio al Hombre de Estado, al preclaro ciudadano que tantos servicios prestó a la República, al doctor Lepage Barreto.
El ch ... abismo ofende la memoria de los fallecidos, violenta el derecho a ser recordados y revela, desde luego, la ineptitud que lo signa. No obstante, debemos admitir que la concurrencia allí presente representa en buena medida las reservas morales del país; de la Venezuela decente, porque somos más los que queremos salir de las cavernas en que estamos por obra y desgracia de esa cosa aposentada en Miraflores.
Porque si esta vaina, esta peste chavista, esta perversión sin parangón es humanismo, yo me declaro profeta.
“Compañero Lepage, hermano, adiós, hasta siempre. No te olvidaremos", concluyó el paisano Carlos Canache Mata.
Jesús Peñalver

Los Caobos, 8 enero 2017

domingo, 15 de noviembre de 2015

Parìs, las banderas del mundo sangran en una sola...

Las banderas del mundo sangran en una sola: Humanidad.

Me pronuncio ahora sobre el debate o dilema, quizá polémica sobre la conveniencia o no de solidarizarnos con Paris, que es la civilización y reprochar la barbarie, hoy con su tenebrosa cara del terrorismo, cuya condena debe ser total y asì expresada por todos los pueblos del mundo.

Particularmente, yo hago las dos cosas, sin que ello desmedre en modo alguno nuestra lucha que a diario damos por la terrible pesadilla diecisieteañera que tiene acogotado al país, encarnada en esa peste roja aposentada en Miraflores.

Esa pesadilla incapaz de afrontar la grave crisis que vivimos en Venezuela, hoy signada como nunca antes, por la violencia e inseguridad en las calles, alto costo de la vida, la ausencia de alimentos y medicinas, las infames colas, la pillería acabando con el erario, y para más INRI, el choreo familiar desde el poder que no ha escapado de los tentáculos del narcotráfico, a saber por las recientes denuncias, arrestos y juicios que se llevan a cabo en los EE. UU.

Me quedo corto en esto, porque el rosario de penurias es más largo que todas las vergonzosas colas juntas. Pero sigo.

Recurrir a ese combustible tan inflamable que es el nacionalismo, propio de los gobiernos populistas y de las "revoluciones" de nuevo cuño que tanto daño nos han hecho y siguen ocasionando, recurrir -repito- a esa perversión para desdeñar las tragedias del mundo e intentar imponer las nuestras por puro chauvinismo, no solo no es bueno.

No es sano y desdice de quien lo preconiza ferozmente, porque nada humano nos es ajeno. Claro que hay comparaciones odiosas y pueden haber también ejemplos inaplicables, pero el caso parisino merece atención, si no especial, distinta, porque su drama, y el europeo se diferencian del nuestro por las causas u origen, por las cifras, y en el tratamiento que debe dársele.

Indigna profundamente saber, la actitud de aquellos que justifican –sin razòn, desde luego- la muerte de inocentes en París con argumentos anti-imperialistas, y una sarta de babiecadas sin sentido.

Nada justifica masacrar inocentes a sangre fría. No hay venganza que lo justifique. Se desvanece toda ideología absurda, sin pábulo ni argumento sólido y razonable que la sostenga. Nada vale deshumanizarse tanto. No al culto de la muerte, y más si se pretende invocar a Dios, en cualquiera de sus presentaciones. 

No a la atrocidad, y por ello hay que enfriar a los fanáticos que aprendieron una sola consigna, se cristalizan en un solo eslogan. Estos no salen de su cuadrito de visión y acción, y nunca se afanarán en comprender y discutir lo distinto para no quebrar su único y desesperado esquema.

¿Somos acaso menos venezolanos porque expresamos nuestro respaldo a Francia y condenamos la barbarie?

«Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra".
«[...] no preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti». John Donne

Mi desocupado lector, si no te gustó y piensas insultarme, lo aceptaré con estoicismo, pero eso sí, hazlo en francés y que suene La Marsellesa cantada por Édith Piaf.

Los Caobos, 14 noviembre 2015

domingo, 30 de agosto de 2015

Frontera


“Leí, puta, tu piel”.
Darío Lancini


Yo no sé a ciencia cierta qué ocurrió ni a qué se debió la pataleta esa que llevó a esa cosa aposentada en Miraflores, a cerrar la frontera con Colombia, que por lo que se ve y lo anunciado ayer en la avenida Urdaneta de Caracas, se prolongará y va por partes.

Que si paramilitarismo, narcotráfico, contrabando y un rosario interminable de razones maléficas, más las siete plagas de Egipto en la frontera, pero Maduro, aunque dice tener todas las pruebas, no las presenta ni exhibe una sola siquiera.

La barbarie prefiere espejos complacientes, y no el de la madrastra que dice la verdad sobre sus fechorías y fealdades. Abucheemos los espantos, vivos o muertos...no dejemos que se posen más demonios que los necesarios.

Hay que continuar civilizando la política como todas las actividades humanas, como el deporte, el amor o la cortesía. Conviene enfriar a los fanáticos que aprendieron una sola consigna, se cristalizan en un solo eslogan y no se afanarán en comprender y discutir lo distinto para que no se les quebrante su único y desesperado esquema.

Ser chavista es ser cómplice, y aunque la llegada del chavismo al poder despertó entusiasmos entre organizaciones de izquierda y movimientos populares, concitó a su favor el apoyo de intelectuales, profesionales y artistas, a lo hecho pecho, pero conviene no olvidar los errores del pasado, algunos muy garrafales, precisamente para no repetirlos.

Hoy vemos a muchos dándose golpes en el pecho, al punto de acabar con ellos, pero nunca es tarde para rectificar y asumir los errores y las omisiones, e intentar aportar soluciones, ideas que contribuyan a superar esta tragedia, eso que llaman chavismo que no es otra cosa que la encarnación de la suma de todos los defectos morales del venezolano.

Hoy vemos con tristeza como un miserable, con su lenguaje heredado de matón de barrio y portero de burdel,  sigue convenciendo a un pueblo noble e inerme, escaso de talento para advertir la verdad, y a su lado personajes de la estirpe del yerno del muerto, Jorge Arreaza, a quien se le ocurrió decir: "habían prostitutas paramilitares, venezolanas y colombianas". (sic)
¡Qué putada! Francamente hablando. Olvida o desconoce acaso este personaje que la corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo; que “La Casa Verde” era un burdel y como magnífica novela de Mario Vargas Llosa le mereció el premio Rómulo Gallegos (1969); que con las putas no debe meterse nadie ¿o sí?, pero de otro modo; que Sabina con su canción “La Magdalena” se lió con el vaticano, asunto que pudo resolver como toda gente inteligente.
Pero no, esta peste roja ignora que “en casa de María de Magdala, las malas compañías son las mejores”; que la viuda de Nazaret dijo a Florentino Ariza “Te adoro porque me volviste puta” y que la única hija de la Loca Luz Caraballo se le fue a un serrallo.
Por cierto, para quien esto escribe, que vivan las putas hasta en la frontera con el infierno y más allá, sin prestar atención alguna al régimen nefasto plagado de odio y del más atroz maltrato a los derechos humanos.
Dice bien Elías Pino cuando afirma: “Los burdeles fronterizos existen desde cuando hay burdeles y desde cuando hay fronteras”.

Amigos lectores, lo peor del cierre es que se quedó del lado incorrecto de la frontera, y quiero que sepan que yo también me enamoré perdidamente de Pilar Ternera.

Jesús Peñalver




miércoles, 11 de febrero de 2015

Zapata, In Memoriam

“Zapata tiene la capacidad de decir
en una sola frase lo que a un
sociólogo le tomaría una tesis”.
Laureano Márquez



Lo había conocido mucho antes en el Teatro Teresa Carreño, durante la temporada de ópera del 85 o del 86 del siglo pasado, cuando me correspondió redactar el contrato que regiría las condiciones en que el maestro diseñaría la escenografía de una de las óperas. Por cierto, la época mejor, la más espléndida y productiva del Coso de Los Caobos. 

Afable y simpático, genial y ocurrente. Era Pedro León Zapata, el mismo de aquellos garabatos y dibujitos que había que leerlos con paciencia de relojero o a vuelo de pájaro, de un tras y ya sabíamos lo que quería decirnos, despertar en nuestras conciencias y aleccionarnos sobre lo que ocurría o podía ocurrirnos. Zapata retrataba a Venezuela.

Entonces un cineasta criticó el hecho que Cabrujas cobrara por dirigir la escena de otra ópera, siendo al propio tiempo asesor del Teatro (lo cual, desde luego, no era ni es ilegal). El ingenio de Zapata no faltó: “Teresa Carreño era una corrupta, porque también cobraba por trabajar”.

Son muchas las anécdotas, sus tinos creativos, sus aciertos y enseñanzas. Abundante el manejo magistral de la ironía y del sarcasmo. Parafraseando a Aquiles Nazoa, Zapata sabía muy bien hacernos pensar con su humor, sin que nos diéramos cuenta de que estábamos pensando.

Recuerdo ahora con beneplácito, cuando asistimos al Foro Social de Humoristas con Zapata, celebrado en el ateneo de Caracas y con motivo de los 40 años de los Zapatazos. Allí y luego de las distintas intervenciones de los concurrentes, de algunas breves rutinas de los integrantes del panel, del ciclo de preguntas y respuestas, no se llegó a nada en cuanto a una definición definitiva, inequívoca e irrefutable de lo que es o debe considerarse humor.

En lo que sí estuvimos de acuerdo y contestes tanto los ponentes y como público en general, es que el humor entraña inteligencia, libertad, dignidad humana; el humor se aleja y rechaza la vulgaridad, el chiste fácil, la burla, el chantaje, la ofensa, la represión y todo aquello que tienda a acallar la voluntad, la libertad de expresión, de opinión o de pensamiento, y en fin, que intente conculcar los derechos humanos.

Se recordó en ese evento la memorable anécdota del General trisoleado Carlos Soublette: “…vaya y monte su obra, joven, que la patria no se perderá porque el pueblo se ría de sus gobernantes, la patria podrá perderse cuando los gobernantes se rían de su pueblo".

Se convino entonces, en buscar el equilibrio, con libertad, inteligencia y profunda convicción de la dignidad humana de las personas, para seguir haciendo humor sin miedo, pero sin odio. El humor es cultura, que es lo único que nos puede salvar de la violencia, de la corrupción y de otros males de parecida naturaleza que sufrimos.

De esto sabía mucho el maestro Zapata, por ello, acompañemos fielmente a los humoristas, a ellos que a lo largo de nuestra historia han ocupado la primera línea y sido solidarios con el pueblo en la lucha contra los déspotas de turno, gorilas de uniforme. Si a algo temen los autócratas ensoberbecidos, es a la inteligencia de los humoristas expresada en una frase, una caricatura acertada que los desnuda, o la parodia escénica que les deshace la parafernalia, reduciéndolos a objetos risibles.

No es lo mismo el poder del humor, que el humor del poder. El hombre, al defender los valores democráticos, al enfrentarse a la discriminación y la intolerancia, al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia.

Así las cosas, no hay duda que si se reivindica la justicia y la libertad, se reivindica al propio tiempo la vida misma, y la humanidad.

Maestro Zapata, retrátanos ahora desde arriba, tú puedes en tu bondad y talento infinitos. ¡Gracias por tanto!



 Jesùs Peñalver
Los Caobos febrero
, 6 de 2015

domingo, 2 de noviembre de 2014

2 de noviembre

2 de noviembre
Día de difuntos. Sentencia de muerte.
No viene bien el trazo, titubea insegura la firma
late el corazón con otro ánimo, algo se va con esas letras
que unidas forman un nombre.
No hay entusiasmo, las ganas no son las mismas.
El amor es un muerto más, eso parece.

Jesùs Peñalver